En un estudio de arquitectura, los proyectos se parecen, pero la rentabilidad no. El problema suele ser la falta de visibilidad: horas, cambios, proveedores y cobros.
Con Odoo, cada lead entra en el CRM y se transforma en propuesta con versiones, alcance y hitos de facturación (anteproyecto, básico, ejecutivo, dirección de obra).
La planificación del equipo se hace por proyectos, asignando recursos y controlando carga. El registro de horas permite comparar lo previsto vs. lo real y detectar desviaciones temprano.
Los gastos de colaboradores, visados o proveedores se imputan al proyecto, de forma que la rentabilidad se calcula con datos reales, no estimaciones.
Además, la documentación y comunicaciones quedan centralizadas, reduciendo pérdidas de información entre emails, hojas de cálculo y herramientas sueltas.
Resultado: presupuestos más afinados, mejor control de cambios y una visión clara del margen por tipo de proyecto y cliente.